El resto del equipo aterriza por fin, rescatado in extremis de una banquisa fracturada. Tras nuestra evacuación, intentaron alcanzar los 80 grados norte, pero en 5 dias sólo consiguieron arañarle 34 km al océano. Así es el ártico, un día te abre la puerta y al otro te la cierra... Justo antes de la llegada de una borrasca, los han sacado de entre una maraña de canales de agua. Por fin todos juntos en Resolute...

Para mi, la llegada del grupo es una liberación. Tras estos días haciendo de niñera de los chicos evacuados, volvemos al hielo. Nos quedan 3 días y Mike ha decidido aprovecharlos con una ”excursión” hacia el sur, hacia las aguas abiertas donde podemos encontrar osos en busca de comida.
Después de una actividad deportiva en busca del Polo Magnético y unos días de estudios antropológicos en Resolute, es hora de experimentar lo que sienten los inuits cuando salen en busca de Nanuk, el icono blanco del ártico.

El tiempo se ha ido descomponiendo paulatinamente y los vientos más feroces parecen decididos a darnos guerra hasta el último momento. Aún así, necesito volver a sentir el frío en las puntas de los dedos, el calor de la pluma al entrar en el saco, el paisaje infinito entrando por los ojos y atravesando el alma... Cuando caminas por el Gran Norte, el tiempo queda en suspenso, regalándote la oportunidad única de trasladarte a través del mapa de tu vida, del pasado al futuro, de lo cercano a lo inalcanzable... Es la magia de los sueños, de mis sueños. Son ilimitados y soy su único dueño. Hay alguien más millonario ahí fuera???