La tarde cae tan lenta que el sol no tiene ganas de marchar. Hace un rato que aterrizamos en Resolute y aún tratamos de habituarnos a no pasar frío, a tener la comida en la mesa, a la ducha caliente...
Los grandes espacios naturales tienen la mala costumbre de decidir por su cuenta, sin reparar en las ambiciones humanas, de modo que no parece raro que hayan tomado las riendas de la expedición por nosotros...
Tratando de compensar todos estos días de incomunicación, os apunto a continuación algunos retazos de un diario que espero os sepa a frío, a blanco infinito, a deseos de vivir el presente sin reparar en nada mas...
2 de Mayo
Amanece un día radiante. Solo el viento lo hace desapacible. Tan pronto nos confirman el vuelo, ponemos en marcha una maquinaria monstruosa. Parecemos una gran expedición. Qué demonios, lo somos!!! Cuándo se han visto 12 exploradores en pleno Polo Norte?
Cuando llego al aeropuerto de Resolute y veo el trasto en el que vamos a volar, entiendo lo que es hacer las cosas a lo grande. Mike ha alquilado un DC3 para garantizar el traslado al punto de partida que, en cualquier caso, nos dejará a casi 250 kilometros del objetivo, junto a la vieja estación meteorológica de Isachsen, en la isla de Axel Heidelberg. El vuelo es anormalmente tranquilo.
El viento helado de la partida nos coge a todos por sorpresa. No debe haber mas de 20 bajo cero, pero con 40 km/h, la sensación térmica es espantosa. Conseguimos caminar durante 3 horas antes de que el frío nos paralice. Habrá días mejores.
3 de Mayo
Es increíble como puede cambiar el tiempo en unas horas. Sol, cielo despejado, ni una brizna de aire. Un regalo de los dioses... Volvemos sobre nuestros pasos durante una hora para recuperar el rumbo correcto y nos sumergimos en la monotonía de la marcha.
Las travesias árticas son un ejercicio íntimo y personal. Todas ellas mantienen una constante. Solo ves tres cosas: el horizonte, de un blanco irreverente; las puntas de tus esquis, que se convierten en una aparición rítmica, enfermiza, cercana a la paranoia; y el mundo interior, que pasa por delante de las retinas como una película en la que te recreas, con el placer que provocan los lugares cálidos, cercanos al corazón.
Con mas frecuencia de la deseada, los resbalones nos sacan de ese mundo lejano y agradable. El sistema de suelas dentadas de los esquis, que sustituye a las tradicionales pieles sintéticas, funciona de pena. Se diría que caminamos sobre pastillas de jabón. Si contara las veces que me he resbalado y caído, mandaría al infierno al mismísimo Mike Horn, pero por suerte, no tengo paciencia para semejante estupidez.
Camino intencionadamente sin mirar el reloj. El sol parece clavado en mitad del cielo, asi que podríamos marchar horas y horas sin darnos cuenta. En algún momento indefinido, nos movemos al fin sobre el océano.
En medio de la sensación de aislamiento que provoca el paisaje, el ártico me está recordando el valor del silencio. Quizá sea la gran lección del viaje. Ahora me apetece practicar los espacios vacíos en lugar de rehuirlos. Adios a la palabreria estéril... Una tenue línea de luz en el horizonte simboliza el magnífico día vivido.
4 de Mayo
Amanece nublado, plomizo, insoportable. Hoy sufriremos las consecuencias de la falta de sol, que van mucho mas allá del cambio de temperatura. Sin sol no hay contrastes ni referencias. Para colmo, nos encontramos el primer caos de bloques. Un océano encrespado de trozos de hielo de las dimensiones de un coche nos cierran el paso convirtiendo la ruta en un laberinto. 7 horas mas tarde, montamos el campamento en el único lugar que no parece a punto de colapsar. Será una noche emocionante.
Hoy ha sido un día especialmente incomodo para mí. La imposibilidad de marchar a mi ritmo me ha obligado a la reflexión. Segunda gran lección del ártico: hay que aprender a leer los tiempos... Me meto en el saco, cierro los ojos y noto como sigo esquiando. Es esa sensación familiar de conducir durante horas y seguir viendo la carretera cuando te metes en la cama. Y solo llevamos 3 días...
5 de Mayo
Segundo día de White Out. Segundo día sin perspectivas. Es para volverse loco. Cómo explicar que es posible no saber si lo que pisan tus pies está plano o inclinado?
Hoy hemos empezado a alargar las etapas. 9 horas para 18 km lineales. Habrían sido muchos más de no ser por un error de navegación de los chavales. Darles libertad de decisión incluye aceptar sus fallos como parte del aprendizaje. Loable si no fuese porque me he comido dos horas extras de frío...
Cuando nos sentamos a la cena, la mirada perdida de los chavales refleja el esfuerzo del día, así que Mike decide animarlos con un chiste ártico...
Tres exploradores esperan el avión que debe recogerlos tras alcanzar el Polo Norte, pero el vuelo sufre una avería y quedan abandonados en el hielo. Por suerte, aparece un genio que le concede un deseo a cada uno.
- Qué deseas mas que nada en el mundo?, le pregunta al primero...
- Quiero estar en la playa de Copacabana, con mi familia y al calor del sol...
- Deseo concedido (y el primer explorador vuela a Copacabana...). Cúal es tu deseo?, le pregunta al segundo...
- Yo quiero cenar esta noche en el mejor restaurante de París y beber el mejor vino que haya en su bodega...
- Concedido! (y alla que vuela hacia París...) Y tu?, le pregunta al tercero...
- Yo??? Pues la verdad es que me he quedado muy triste sin mis amigos... Quiero que vuelvan aqui...
Nos vamos a dormir en medio de la nevada, mientras el sol pugna por atravesar las nubes. Ah, mi deseo??? Ahora mismo me conformaría con no oler como un oso polar. Una ducha es mucho pedir???
6 de Mayo
La leve nevada de la noche sin oscuridad ha cambiado el paisaje. Vuelve el sol y nos devuelve la visión. Esquiamos sobre terreno cómodo hasta que nos montamos en una zona de costa. Seguramente somos los primeros seres humanos en caminar sobre esta diminuta península.
Cuando volvemos al océano, el terreno es absolutamente plano. Perfecto para la introversión. Viajo con la mente, planeo, recuerdo, imagino... una fantástica sensación me hace vivir cada momento como algo único, irrepetible. Un airecillo insidioso me devuelve al ahora cuando consigue que el frío se convierta en dolor. Casi había olvidado que el primer día me congelé un par de dedos filmando. Nada serio. Dormiran durante unas semanas...
Instalamos el campamento en el lugar mas bello y alejado del mundo, en medio de la nada blanca. A pesar de las derivas, hemos avanzado otros 17 km en línea recta hacia un objetivo tan real como imaginario. Si alcanzamos el paralelo 80 la expedición habra sido un éxito. Si no, también. Solo por vivir esta luz, por valorar lo que tenemos al extrañarlo, por entender que incluso el vacío mas absoluto puede estar repleto de cosas, el viaje merece la pena.
7 de Mayo
Tiempo excelente. Condiciones ideales. Tan solo 5 km de avance... Las cosas no son como comienzan, sino como acaban.
Uno de los miembros del equipo sufre ceguera temporal por exposición y hemos tenido que detenernos. En estas condiciones es imposible continuar, de modo que nos damos un tiempo para ver la evolución. Las opciones van desde la continuación hacia el Polo al regreso y la cancelación de la expedición.
Es tiempo para la reflexión. Echaré de menos este silencio. El blanco inexplicable que me rodea, la rara sensación del día infinito... El viento rola para susurrarnos la suave canción del frío. No se si lo que tenemos entumecido es el cuerpo o el espíritu. Si te quedas callado, puedes escuchar los crujidos del hielo sobre el que asentamos el campamento. Estamos sobre un mar tan sólido como cambiante. Casi puedo notar como se ondula...
Es increíble como estar aquí te aleja del mundo cotidiano. La incomunicación es a veces una bendición que te regala una perspectiva impagable. Adios a internet, al teléfono, a cualquier retazo pernicioso de un pasado que ya no existe, que se fué...
8 de Mayo
La expedición sigue anclada a 98 km del objetivo. Se suceden las reuniones, las llamadas de teléfono, las deliberaciones... Decidimos esperar un día más y el margen se refleja en las caras aliviadas del grupo.
La situación ha puesto al descubierto virtudes y defectos por igual. Cualquiera podría criticar, pero juzgar es demasiado fácil, sobre todo desde la comodidad de casa. Ni siquiera yo, que he sido testigo del suceso, me atrevo a decir una palabra. Nueva lección del ártico. Los errores de los demás, tarde o temprano son los tuyos. Nadie está a salvo...
Un fantástico parhelio (fenomeno de reflexión de la luz causado por la abundancia de particulas de hielo en las nubes), nos dá las buenas noches. Si no recuerdo mal, pronosticaba mal tiempo. Aun así, no consigo apartar la vista de los tres soles. Me siento como en otro planeta, quizá porque en realidad lo estoy. Lentamente voy asimilando la nueva situación.
9 de Mayo
Finalmente, nos vamos a Resolute. La mitad del grupo de exploradores volará conmigo mientras el resto espera su oportunidad. No es fácil conseguir volar dos veces al océano con buenas condiciones atmosféricas en un período de tiempo breve.
Paleamos como posesos durante una hora para aplanar el océano y convertirlo en una pista de aterrizaje aceptable. (puede imaginarse una idiotez mayor?). Tres horas despues, aparece el Twin Otter que nos sacará de este frío miserable. Mis manos parecen un trozo de madera. En estos casos, una vez esta tomada la decisión, lo mejor es largarse lo antes posible. Nos esperan una ducha caliente, una cama blanda y la cena servida en una mesa. Hay lujos mayores???
Cuando la avioneta se eleva sobre el hielo, me siento condenadamente tranquilo. Los chavales se duermen en un tris, derrotados por la tensión y las emociones. Mi mente vuela mas allá del océano ártico. Los ojos estan clavados en el hielo, pero el corazón esta pensando en la siguiente aventura. Nos quedan unos cuantos días en Resolute. Quizá vayamos en busca de osos y focas, puede que a ver la ruptura de la banquisa. La vida aquí es emocionante. Tambien allí, en casa...